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miércoles, 6 de abril de 2011

Sobre la explicación en historia

Así pienso desde los años ochenta del siglo pasado, según esto que escribí entonces: "El historiador practicante es menos dado a la demostración estrictamente lógica y hasta menos pretencioso que lo que postulan los positivistas lógicos. Sabe que, al vivir y contar con el hecho inescapable de la mayor complejidad del fenómeno humano, acepta, entre otras cosas, el gran margen de situaciones que esa misma complejidad y misterio humanos no permiten encapsular en hipótesis universales. Al apoyar su trabajo investigativo en su particular búsqueda en sí, en su propia experiencia existencial y en los saberes acumulados en las demás ciencias humanas, el historiador, casi siempre inconscientemente, lo que hace es relacionar el efecto que se trata de explicar con hechos que le son familiares y comparables, por su concreción y especificidad, con los de otros tiempos y lugares...

Mi percepción es que en realidad lo que hace el historiador es básicamente enfrentarse al efecto que intenta explicar con prudentes hipótesis inicialmente. Luego, tras sucesivas comprobaciones empírico-documentales, se van sugiriendo relaciones causales cada vez más precisadas hasta que, "completado" el proceso investigativo, podrían aventurarse nociones generales a modo de explicaciones iniciales. Estas serán tentativas, sujetas a mayores comprobaciones, modificaciones o revisiones a fondo. Ni en mi práctica personal, ni en los buenos autores que he frecuentado por tantos años encuentro que el corazón de la búsqueda de la explicación histórica sea la comprobación de grandes hipótesis universales. Esta ciencia-arte que se llama historia no pretende tanto. Busca proponer serios y razonados esbozos explicativos, "científicos" en cuanto sea posible dentro del complejo quehacer humano, pero siempre abiertos a la acumulación del saber en el futuro. Acercarnos como humanistas y como investigadores inmisericordes a esta disciplina rescatará su atractivo de misterio y aventura dispuesta al encontronazo con lo inesperado, lo temido o lo calculadamente soslayado. La valentía y la persistencia  personales, la independencia de criterio y pensamiento y el compromiso insobornable con lo que se pueda captar de las verdades, siempre complejas e inasibles en su totalidad, son algunos de los parámetros que dan sentido al métier de historiador."

1 comentario:

  1. Sería beneficioso para todos el refrescarnos la memoria en cuanto a la historia de Puerto Rico, su descubrimiento, los Taínos, sus próceres, etc. La juventud de hoy día sabe muy poco sobre nuestra historia. En una playa unas personas llevaron fotos de nuestros próceres y le preguntaron a la gente al azar si les conocían y lamentablemente ninguno supo contestar correctamente. Entonces sacaron una foto de Washington y ese sí que lo reconoció todo el mundo. ¡Patético!

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