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viernes, 27 de diciembre de 2013

Inés María Mendoza y el idioma


 


 

INÉS MARÍA MENDOZA: VIVIR PARA SU IDIOMA

(Presentación en la Fundación Luis Muñoz Marín el 17 de abril de 2013)


 

por Carmelo Rosario Natal. Ph.D.


 

-Una biografía es una novela verdadera

François Dosse, La apuesta biográfica


 

Damas y caballeros:

Doña Inés y Luis Muñoz Marín Muñoz sellaron un pacto de amor personal y de compromiso integral, social, cultural, humano, con la patria. El idioma, en la forma de la palabra penetrante y convincente y el escrito de múltiples facetas y formatos, fue un ingrediente fundamental del drama de ambos escritores y hablistas. Tan integrados estuvieron, que hasta la casualidad cronológica los acercó: ambos nacieron en un año que termina en 8; ambos fallecen en un año que termina en 0; la diferencia entre sus edades terminaba en 0; ambos fueron hijos de una transición imperial a otra. Por otra parte, también estuvo la paradoja. Muñoz, el eventual campeón de los del campo, nació en la gran ciudad. Eventualmente descubriría y haría patria desde el campo. Doña Inés, por contraste, nació y comenzó a ser gente desde el campo, y desde allí emergerá a la gran ciudad para proyectar sus luchas sociales y magisteriales. En el año crucial de 1937 el destino los unió y los llevó a vivir y convivir en el campo, con los héroes en masa del pueblo a que ambos se consagrarían. El programa de justicia social que de aquella conjunción emanaba, sería predicado masivamente en el idioma vernáculo que atesoraban y que hicieron inteligible a una ciudadanía pobre pero muy inteligente.

Inés María Mendoza Rivera, la muchachita de Río Blanco de Naguabo, nació, vivió, lucho, padeció y eventualmente triunfó ante el gran proyecto de su vida: su lengua materna. Vivió para su idioma y lo hizo desde distintos escenarios y desde muy variadas eventualidades en su decurso vital.

Se me ocurre, por tanto, espigar de su biografía algunos de aquellos avatares en que con el escudo y lanza de su inteligente y agresiva personalidad, combatió de frente por la pureza, permanencia y arraigo del vernáculo que era el sello indeleble de la patria. Hago un modesto ejercicio de biografía del idioma vernáculo en Inés María Mendoza.

1. Es que el vernáculo estuvo enraizado en su espíritu desde niña. Hoy sabemos que no solamente lo aprendió dentro de la normalidad escolar, sino que comenzó a internalizarlo entre el entorno de su amado Río Blanco, en aquel bello campo de Naguabo en el que entre juegos, risas y exploraciones se empecinaba en dominar el nombre de todas las cosas que veía, tocaba, olía, sentía y saboreaba. Le entró por los sentidos altamente sensibilizados de la inquieta criatura que no se conformaba con el salón de clases. Y parece claro que aquello de escuchar, nombrar, escribir y comunicar la flechó para siempre. Debemos a la excepcional pieza documental reciente: Inés María Mendoza: la palabra como destino, la divulgación pública de un hecho muy significativo. Le encantaba pensar, soñar, imaginar, escribir. Le acompañaban algunos amiguitos más o menos letrados, pero se veía rodeada abrumadoramente por aquellos campesinos ignorantes e iletrados, sí, pero de almas y sensibilidades que la atrían. Por allí se llegó a decir que era una niña adivina. Resulta que le resolvía el problema de la carta amorosa que algún jíbaro analfabeta quería hacer llegar a su Dulcinea. Ella escribía la carta, desplegando imágenes, promesas y requiebros amorosos deliciosos. La muchacha, en efecto, parecía que adivinaba lo que estaba en la mente y el corazón del enamorado. Tocaba las fibras sensibles del remitente. ¡Tenía que ser adivina! Cabe pensar – ingenuidad campesina aparte - en la satisfacción personal interna de la muchacha.

2. La adolescente crecía y, naturalmente, desde temprano decidió que quería ser maestra. Sería maestra toda su vida, en todos los variados escenarios en que le tocó desenvolverse. Estudia, se gradúa con máximos honores de Normal en la Universidad de Puerto Rico en 1927, trabaja como supervisora escolar y maestra de inglés y de español, continúa sus estudios en Nueva York con muchos sacrificios y penurias, hasta completar su bachillerato en Teachers´ College de la Universidad de Columbia en Nueva York en 1931-1932.

Seguía estudiando hacia la maestría en Estudios Hispánicos en la UPR, enseñaba, escribía y, al comenzar la década de los años treinta, se convierte en discípula y seguidora del licenciado Pedro Albizu Campos. Alternaba las luchas por superarse académicamente con especialidad en literatura y lengua española, con diversos menesteres públicos: militante nacionalista, cuyo verbo y pluma pone al servicio de su maestro; líder magisterial a su corta edad; militante feminista a la altura de su tiempo. Siempre en causas de avanzada, con fogosidad y compromisos públicamente venteados. Entonces daba su batalla del idioma principalmente en la forma verbal y ante audiencias que ya la reconocían como figura pública. Escribía artículos pedagógicos y sobre la misión del maestro en revistas. También se iba configurando, precisamente por su compromiso político e integral con la patria, del cual no podía sustraerse la reivindicación del vernáculo, en alguien algo embarazoso y peligroso para el establishment.

3. Y llegaría la hora de la gran crisis que reorientaría su vida hasta su muerte en 1990. Se había convertido en una prominente y muy destacada maestra de lengua y literatura española en la prestigiosa Escuela Superior Central de Santurce. Allí había dado los mejores años de su carrera. Era pequeñita, bonita, pizpireta, carismática. De esas maestras que cuando entran al salón de clases imponen, sin pedirlo, atención y respeto. Sonaba como líder y la querían mucho. Para el último día de las famosas vistas del Comité Hays que investigaba las violaciones de los derechos civiles en Puerto Rico, particularmente la infame Masacre de Ponce, la famosa maestra de la Central pidió audiencia para las vistas, que concluían en lo que entonces se conocía como el Templo del Maestro, al lado del Archivo General de Puerto Rico. En su turno, Inés denunció "la masacre" que se cometía con los niños de Puerto Rico, al atosigarles en el idioma inglés la enseñanza de las materias. Por su atrevimiento, la expulsan de su trabajo de maestra, le quitan la licencia, agravan las penurias económicas de su hogar. La batalla que dará con el apoyo de muchos amigos e instituciones no bastará. Decide no seguir una causa que no tendrá resolución favorable.

4. Su vida profesional y personal está a la deriva. También lo estaba en ese año crucial de 1937 la declinante carrera política de Luis Muñoz Marín. A ella la expulsan del magisterio. A él lo expulsan (o provocó la expulsión) del Partido Liberal del cual había sido la estrella fulgurante. Es en este contexto muy triste existencialmente para ambos que ocurre la liason definitiva. Los une el amor, la ilusión y descubrimiento mutuo de que sus compromisos con la patria coinciden de maneras sorprendentes, más allá de su intimidad amorosa.

Lo que intereso destacar en este contexto del uso y defensa del idioma vernáculo por parte de doña Inés, es que en lo sucesivo, a raíz de su relación definitiva con Muñoz a partir de 1937, su batalla será conjunta, más verbal que escrita, y dirigida a llevar y hacer fácilmente comprensible el mensaje de sacudimiento político-social que lleva junto a su compañero. Se fueron al campo, a Treasure Island en Cidra, donde montaron el cuartel general de la campaña que conduciría a los resultados tan conocidos de noviembre de 1940.

5. Cuando se convierte en la Primera Dama en 1949, se le abre una escenario inmenso para manifestar su personalidad de militante social de muchas maneras, siempre al servicio de la gente más necesitada; aquella misma que tan bien comenzó a conocer de niña en el campo de Naguabo. Otra vez, el excelente documental – tan justamente comentado en estos días – "Inés María Mendoza: la palabra como destino", me sirve de referente. Se destaca con suma claridad cómo ella se convierte en el complemento y apoyo entero de la obra oficial y de justicia social de su marido. Y lo hace, no como una Primera Dama retraida, oculta, callada, tímida y sin iniciativa, sino con múltiples actividades públicas, visibles y de impacto, que se manifiestan en una amplia documentación escrita y visual que apenas se conocía. Está en muchos sitios, con su articulada, educada y dulzona voz: en escuelas, en estaciones de leche, en campos y barrios, en inauguraciones de obras, en tertulias informales con jóvenes y adultos a la vez, entre los boricuas que tuvieron que irse a Nueva York. Se ve muy feliz con lo que hace, en el documental, que habla mejor que los archivos escritos en este sentido.

Ahora, con su gran popularidad, y con el tiempo necesario para el reposo y la reflexión, se convertirá en escritora, aunque con modestia negara que lo fuese. Idioma hablado con elocuencia y presencia social frecuente, en función de la obra de gobierno; idioma escrito ahora con el momento privado e íntimo que le permite ser ella misma a fondo, con sus observaciones y reflexiones de tan diverso talante: diarios, memorias personales, cartas, sentencias y refranes, descripciones poéticas sobre la naturaleza y la gente, artículos de prensa, ensayos breves. No solamente en función de su mera imaginación y creatividad, que le sobraba, sino como agente educativo de la maestra que siempre era, desde cualquier escenario. Cuando se abrieron sus archivos personales con motivo de la cercanía de su centenario, los investigadores quedamos asombrados ante la cantidad y calidad del cuerpo literario que nos legaba doña Inés. Yo mismo me beneficié inicialmente con el acceso a esa documentación, que me permitió reconstruir una etapa de su vida que sería crucial; a saber, los inicios de su relación, que llamo integral, con Luis Muñoz Marín. Poco después la Dra. Lilliana Ramos Collado la ha estudiado en detalle como escritora, particularmente como ensayista. Aquella mujer de un verbo "a la vez dulce y útil", como señala, fue una de las mejores escritoras de su época.

Inés soñaba con publicar un libro basado en sus escritos acumulados. No ocurrió en vida, pero la FLMM se ha encargado de que se cumpliera aquel deseo. Está disponible el Inventario de cosas perdidas: artículos y discursos de Inés María Mendoza. Este habría sido el título que ella misma tenía planeado. Esta obra exquisita fue editada por Marta Alsina Aponte. Yo hablo de la modestia y Ramos Collado habla de la humildad de Inés María en tanto escritora. Ella misma, Inés, lo confirma; pero añade, desde sus entrañas íntimas de mujer enamorada, que no entiende "para qué escribo todo esto. Yo no soy escritora. Sigo siendo tu amante. Escribo para estar contigo".

Muchas gracias.

martes, 24 de diciembre de 2013

Encuentros Anuales de Creadores Manatieños

Los Encuentros Anuales de Creadores Manatieños: sus orígenes documentados


 

por Carmelo Rosario Natal, Ph.D.


 


 

[Los Encuentros de Creadores Manatieños y Personas Relacionadas con Manatí es el nombe completo y oficial – abreviado a Encuentros de Creadores Manatieños – de una iniciativa cultural que tuve el privilegio de proponer y comenzar a poner en marcha con el apoyo de importantes líderes de las artes y las letras del pueblo de Manatí. Como todo, el concepto tiene su historia. Merodeaba por mi mente hacía muchos años la idea de que los manatieños o personas relacionadas seriamente con Manatí pudiéramos aportar y compartir nuestros particulares saberes y artes con el pueblo, en una especie de "invasión" cultural anual en algún momento del año.

Hace unos doce años me topé en mi archivo con un número de la revista Pabellón de los Inmortales Atenienses, 1985, publicada por la Fraternidad Ateniense Inc. el 2 de marzo de ese año. Allí aparece publicado un breve escrito mío, en el cual está contenida la idea-semilla de los Encuentros de Creadores Manatieños. Reproduzco a continuación solamente
los párrafos pertinentes]:

"Manatí: cultura, honra y tradición. Hace unas pocas semanas, durante la última celebración del día de nuestra patrona, la Virgen de la Candelaria, tuve la oportunidad de compartir con otros colegas un largo intercambio sobre la historia y la cultura de Manatí. Ello ocurrió en una radioemisora local. [Al referirme a la tradición ateniense manatieña de honrar a personalidades meritorias, anotaba que]: Se pueden añadir otras nuevas instancias que en lo futuro debemos identificar, aquilatar y estimular. No hay que ir muy lejos para señalar algunas. Los documentos de valor histórico sobre Manatí depositados en el Archivo Histórico de Puerto Rico son abundantes y se encuentran entre los mejor conservados y organizados. De ahí han salido libros, tesis doctorales y de maestría y otros trabajos académicos para cursos universitarios. Tenemos que recoger estos estudios y hacerlos accesibles a maestros y estudiantes. Hay historiadores profesionales manatieños que se destacan en la enseñanza y la investigación. Hay pintores de todas las edades que exponen en San Juan y en el exterior. Uno de ellos, [Rafael Rivera Ortiz, R.I.P.] de los mejores, nacido y criado en El Polvorín, acaba de regresar a México, donde ha triunfado por diez años, porque en Puerto Rico no ha encontrado estímulo. La prensa dio cuenta de su vida y sus trabajos. Hay cantantes, músicos, actores, periodistas, dramaturgos, poetas y otros creadores tanto en la localidad como dispersos en la isla y fuera de ella.

¿Cuándo vamos a hacer un inventario para localizarlos? Cuando vamos a organizar encuentros para que le muestren a su pueblo el producto de sus respectivas artes? ¿Qué esperamos para poner aunque sea una pizca de esa gran riqueza material del pueblo al servicio de sus aptitudes?....Les dejamos lanzado el reto."

[Observen que ahí está ya, desde 1985, la palabra "encuentros", que es la que caracteriza el asunto del que escribimos. Pasaron diecinueve años, y una mañana a comienzos de agosto del 2004 me encontré en los espacios del centro comercial Plaza Las Américas en San Juan con el destacado ciudadano de Manatí, literato y gestor cultural de experiencia, Pedro Juan Avila Justiniano. Lo abordé con la idea que pedía acción.¿No te parece que es tiempo ya – le dije – que los manatieños y personas relacionadas con Manatí, donde quiera que estemos, y que nos desenvolvemos en las diferentes áreas del quehacer y el saber, hagamos una invasión cultural anual a nuestro pueblo para aportar los productos de nuestros respectivos oficios y profesiones? Le argumentaba que los tiempos estaban maduros, puesto que nunca había muerto la tradición cultural, que por el contrario daba muestras de gran vitalidad. Por otra parte, en el Municipio Autónomo de Manatí había un auge económico que hacía posible, y visible, el establecimiento o restauración de facilidades para la expresión artísitica y cultural. Había además numerosas instituciones de educación a todos los niveles, incluyendo el universitario, que también podrían unirse de diversas maneras al gran proyecto. Nunca olvidaré el extremo entusiasmo con el que Ávila acogió mi propuesta. Se comprometió, y cumplió cabalmente su palabra, a difundir la idea y convocar a personas que sin duda habrían de constituirse en el núcleo inicial de acción concreta. Mientras tanto, yo seguía pensando el proyecto por escrito. Confieso que lo concebía bien en grande, casi utópicamente, como se puede apreciar en el siguiente documento, el cual redacté con fecha del 21 de agosto de 2004]

Concepto que sugiere el Dr. Carmelo Rosario Natal para la organización del Primer Encuentro de Creadores Manatieños y Personas Relacionadas con Manatí

Por años he pensado que
en ningún pueblo se ha convocado al conjunto integrado de sus creadores en todas las áreas del quehacer de las artes y las literaturas. Han ocurrido encuentros parciales en torno a áreas específicas, pero no sobre todos a la vez. Esto sería una primicia y un precedente.

Sería un encuentro impactante de uno o dos meses de duración utilizando todos los recursos logísticos y de infraestructura de la comunidad, públicos y privados, así como el concurso y cooperación activa de la ciudadanía. Se haría promoción y publicidad sistemática a nivel nacional e internacional. El esquema básico que propongo podría girar en torno a:

Un Comité Central Coordinador (CCC). Establece la filosofía, objetivos y estrategia y coordina el programa completo a materializarse, según las actividades específicas que sometan, decidan y organizen los comités especializados que se mencionan abajo (exposiciones, exhibiciones, espectáculos, presentaciones de libros, talleres, charlas, conferencias, conversatorios, foros y otros).

Comites especializados en las distintas áreas: literatura, incluyendo periodismo), artes plasticas, artesanía, música e historia. Cada comité se organiza internamente y establece su forma autónoma de trabajo. Lo importante es que cada comité sea responsable de producir aquellas actividades que desea que formen parte del programa general.

Comité de recursos, finanzas, facilidades físicas y otras

Comité de publicidad y difusión

Comité de protocolo, actividades sociales, agasajos y temas relacionados

Comité de la Crónica de los Encuentros, que serviría también como Secretaría. Se encargará de abrir, ampliar, mantener al día y conservar un expediente de todo documento escrito u objetos culturales relacionados con este y todos los Encuentros, a fin de ordenar y publicar en su momento un libro sobre tan importante evento, el cual se ampliaría en sucesivas ediciones con las reseñas de los Encuentros posteriores. Lo cual sería una contribución a la bibliografía cultural de Puerto Rico y del mundo.

21 de agosto de 2004

[A continuación, la propuesta que sometí al CCC en tanto presidente designado del Comité de Historia del Primer Encuentro de Creadores Manatieños, que incluye al principio un resumen de la idea principal del proyecto. Pensé que mi propuesta al Comité de Historia podría servir de modelo para los trabajos de los otros comités, los que, naturalmente, operarían con sus propios proyectos y con las variantes apropiadas a la naturaleza de sus respectivas materias]

Al Comité de Historia del Primer Encuentro:

1. Recordarán que en agosto de 2004 comuniqué mi idea sobre estos Encuentros al Profesor Ávila, con el acuerdo de que él auscultaría el liderato cultural de Manatí y me diría si había ambiente para su materialización. Así lo hizo, y me informó que el concepto fue muy bien acogido, lo que dio lugar a una serie de reuniones importantes de trabajo en Manatí, que condujeron además a la creación de una corporación sin fines de lucro que está inscrita en el Departamento de Estado.

2. La idea básica consiste en convocar a los creadores en cinco (5) áreas temáticas (literatura, artes plásticas, historia, música y artesanías) para que expongan sus correspondientes trabajos de forma concertada y simultánea, utilizando la diversidad de facilidades privadas y municipales existentes para tales fines en la ciudad de Manatí. Lo que se quiere destacar es el carácter variado, simultáneo y de "invasión" cultural que queremos impartirle a esta novedosa iniciativa.

3. Dada la complejidad del proyecto, nos dimos un año de preparación, de modo que la invasión cultural ocurriera durante noviembre de 2005. En nuestra última reunión del 26 de febrero de 2005, cada uno de los cinco comités temáticos acordó las actividades que auspiciará en noviembre, considerando las complejidades del proyecto original y recortando y podando allí donde se vislumbraban dificultades insuperables para esta primera edición del Encuentro. Cada uno de los cinco grupos se ha atenido a un número modesto de actividades que sean factibles dentro de una perspectiva realista, dadas la ausencia de recursos económicos y las limitaciones de personal y de tiempo con que se cuenta. Se acordó que esta estrategia de no ser tan ambiciosos como se pensó al principio, era la correcta.

[Con relación a las actividades concretas que propuse a mí Comité de Historia en esa primera ocasión, las resumo brevemente, sin entrar en los detalles que redacté en este mismo documento: Un ciclo de cuatro conferencias, seguidas de tertulias con el público; una exhibición general de las obras de los Creadores a las que tuviéramos acceso; una tertulia sobre la historia y cultura de Manatí, en algún lugar abierto, como la Plaza de la Historia, para propiciar la participación amplia y libre del público]

El buen compañero y artista pintor Pedro Madera, quien tendría a su cargo la coordinación general del Primer Encuentro, tuvo que renunciar a su encargo por razones de salud en su familia. Se le hizo un reconocimiento a su excelente trabajo organizativo y se le deseó lo mejor para él y sus parientes en sus evoluciones futuras.

[Como dice la manida frase, "el resto es historia". De la idea a la acción. Hemos celebrado exitosamente, sin interrupciones, nueve (9) Encuentros. A comienzos del 2014 comenzarán los preparativos para el Décimo Encuentro Anual de Creadores Manatieños con el mismo entusiasmo original, sin recursos económicos, con mucha imaginación y trabajo en conjunto para atender esa y otras limitaciones, y con agradecimiento a las instituciones privadas como el Centro Cultural José S. Alegría, la Logia Masónica, La Fraternidad Ateniense y otras, que nos acogieron en los primeros años. Los Encuentros se han concentrado últimamente en el uso de las facilidades que a través de la Oficina de Asuntos Culturales que dirige la colega Elba Ortiz, nos hace accesible el Municipio Autónomo de Manatí, especialmente el bello Salón de los Poetas y el renovado e histórico Teatro Taboas. Esta destacada funcionaria municipal y el reconocido profesor y escritor Germán Laureano Ortega, se han ocupado de coordinar los trabajos en los últimos años. Han sido nueve jornadas estupendas en las que se ha ofrecido - siempre completamente libre de costo para el público - un promedio de unas nueve a diez actividades al año, con buenas asistencias y sostenido entusiasmo e interés del público, entre octubre y noviembre. Un proyecto muy importante y novedoso en el pueblo de Manatí, lo ha sido la formación y coordinación del Grupo de Pintores Manatieños, uno de los principales productos de estos Encuentros. La organización y animación la debemos al Ingeniero y pintor Wilfredo Freytes, líder muy activo desde los comienzos del proyecto. Nuestras exposiciones colectivas se han convertido en la Apertura Oficial de los Encuentros y ya han trascendido el ámbito local, al presentarse en el Museo de Arte e Historia de Arecibo, la Biblioteca Carnegie de San Juan y en el área de exposiciones de la Universidad del Este en Carolina. Continuamente movemos nuestras relaciones y contactos el Ingeniero Freytes y quien escribe, para abrirle nuevos espacios en salas de exposición a nuestros trabajos pictóricos]

Los Encuentros de Creadores Manatieños, una rica experiencia cultural que da continuidad a la tradición ateniense manatieña. Estén siempre atentos todos los ciudadanos interesados en los desarrollos de la cultura municipal, y esperamos que nos acompañen en nuestra disposición a perdurar en esta entrega de fidelidad desinteresada.



 

domingo, 15 de diciembre de 2013

Manatí en el siglo XVIII: cómo adquirirlo en venta a precio especial

Venta del libro sobre Manatí en el siglo XVIII

Me complace ofrecerles para venta a precio especial reducido, mi último libro: Manatí en el siglo XVIII: economía, sociedad, vida cotidiana (Edición del autor, 2013). Es la secuela del anterior: La fundación de Manatí y otras manatieñadas histórico-culturales (Ediciones Puerto, 2012).

El libro se documenta, con importantes materiales inéditos e impresos, el conjunto de la vida manatieña en el siglo XVIII, sus instituciones cívico-gmilitares y religiosas y el complejo económico agropecuario que explica el poder y la ascendencia de las clases dominantes en la sociedad. Se da mucho énfasis al trabajo en los hatos y las hacienda en el campo y a la actividad en el incipiente poblado. Aparecen cuadros de la vida cotidiana de los más, los pobres, muchos lugares y sitios con nombres que aún perduran y, lo más interesante, numerosos apellidos de familias cuyos descendientes todavía hoy están en el pueblo o dispersos por la isla o fuera de ella.

La obra ha sido presentada en dos ocasiones por el Dr. Luis González Vales, Director de la Academia Puertorriqueña de la Historia, a la que pertenezco en calidad de académico numerario. El presentador ha destacado el carácter de "pionera" y "modelo" de la obra y otros comentaristas han añadido que el libro es válido también para comprender la vida municipal en general en el siglo XVIII puertorriqueño.

El libro tiene 154 páginas, algunas ilustraciones y un buen apéndice documental, además de una bibliografía selecta. Espero me honren obteniendo copia (s)

Favor enviar cheque a mi nombre por la cantidad de trece dólares ($13) por cada ejemplar (el franqueo está incluido), a 1931 Calle José Sabogal, Borinquen Gardens, San Juan, PR 00926. Cada ejemplar que se ordene ($13 por cada uno) será enviado en un sobre separado: un sobre separado para cada ejemplar. Lo(s) recibirá a vuelta de correo debidamente firmados por el autor. Favor escribir bien clara la dirección postal.

No dudo que la obra será lectura interesante para el público en general y en particular para profesores y estudiantes en cursos relacionados con la historia de Puerto Rico. Saludos del autor: Dr. Carmelo Rosario Natal


 

domingo, 17 de noviembre de 2013

Las luchas de la esclava libertaria Agripina: opiniones sobre el estudio de Carmelo Rosario Natal

"Acabo de leer con gran placer y emoción el conmovedor relato…sobre las luchas libertarias de Juana Agripina.¡Qué maravilla de mujer y qué bien has articulado el relato de su vida! Hilvanas con el tesón de un detective sagaz las evidencias y los silencios, mostrándole a la postre a las futuras generaciones de historiadores, que deben leer esta pieza, el gran valor que contiene la investigación archivística paciente y tenaz. De que le has hecho un gran servicio a nuestra historiografía esclava y femenina, ni hablar. Por todo ello recibe mis más calurosas palabras de encomio y sinceras amistad."

Dr. Francisco Scarano Fiol, Profesor y Director del Programa de Estudios Latinoamericanos, Caribeños e Ibéricos, Universidad de Wisconsin (Madison)

"Excelente es el trabajo de la esclava Juana Agripina; magnífico, realmente. El tema de esas ´luchas alternas por la libertad´ de los esclavos me ha interesado desde 1995, por lo menos. Esto lo verás en un breve libro que próximamente te enviaré. Reitero que el trabajo está magnífico con una investigación rigurosa y abarcadora…."

            Dr. José Manuel García Leduc, Profesor Emérito, Universidad de

            Puerto Rico en Humacao


"Te expreso mi felicitación por tu seria investigación tan documentada y tu excelente escrito relativo a la esclava Agripina. Ciertamente, es una historia que cautiva, por el drama humano que encierra y que has sabido exponer detalladamente. Para los que embelequeamos con la creación literaria, las luchas y reclamos de esa mujer constituyen una rica fuente donde colmarnos."

                Pedro Juan Ávila Justiniano, poeta, dramaturgo, narrador y

                profesor, Manatí, Puerto Rico

"[El] relato de lo ocurrido a Agripina es dramático y resume el horror que fue la esclavitud, sobre todo para las mujeres que eran además objetos sexuales….También me emociona esos dos casos de esclavos que quisieron regresar a Africa. Gracias por esa búsqueda de la historia de Agripina."

                Dra. Ivonne Acosta Lespier, Catedrática Jubilada,                        Universidad del Turabo

"Te felicito por ese conmovedor escrito sobre Juana Agripina."

                Dr. Luis A. Ferrao

                Catedrático, Universidad de Puerto Rico en Río Piedras


 

                    


 


 

    

sábado, 2 de noviembre de 2013

Presentarán en Manatí el libro sobre su historia en el siglo XVIII

El Dr. Carmelo Rosario Natal, catedrático e historiador manatieño, se complace en invitarles a la presentación en Manatí de su último libro, MANATÍ EN EL SIGLO XVIII: ECONOMÍA, SOCIEDAD, VIDA COTIDIANA. Este libro es la secuela del publicado el año pasado: LA FUNDACIÓN DE MANATÍ Y OTRAS MANATIEÑADAS HISTÓRICO-CULTURALES. La presentación será en el Salón de los Poetas, el jueves 14 de noviembre a partir de las 7:30 pm. El Salón de los Poetas está ubicado al lado de la Biblioteca Municipal Francisco Álvarez Marrero, en la parte alta de la calle principal del pueblo (antes McKinley). La presentación estará a cargo del Dr. Luis E. González Vales, Director de la Academia Puertorriqueña de la Historia.

En una reciente presentación en la zona metropolitana de San Juan, el Dr. González Vales calificó esta obra como una "pionera" en su campo, en tanto es la primera que trata el tema en su conjunto para el siglo XVIII en pueblo alguno en Puerto Rico, y terminaba afirmando que la misma debería ser un "modelo" para otras investigaciones del tema sobre los demás pueblos.

El acto forma parte del 9º Encuentro Anual de Creadores Manatieños que está en proceso, y su coordinación estará a cargo del Dr. Raúl Iturrino Montes. Les esperamos y confiamos que adquirirán la obra, que estará a la venta a un precio especial bien bajo. Tendremos la opotunidad de intercambiar sobre lo que se plantee en la presentación, y de disfrutar de la tertulia con obsequios que seguirá.

LA ACTIVIDAD SERÁ ABSOLUTAMENTE LIBRE DE COSTO

lunes, 7 de octubre de 2013

Manatí en el siglo XVIII: presentación de un libro pionero

Carmelo Rosario Natal:

Manatí en el siglo XVIII: economía, sociedad, vida cotidiana

San Juan, Producciones Históricas, 2013


 

Estamos ante una obra pionera en su campo. Hasta donde alcanzan mis conocimientos es la primera obra que historia la vida y desarrollo de un pueblo en el siglo XVIII. Hay otras obras, como veremos más adelante, que historian el siglo XVIII de algunos de nuestros pueblos en el siglo XVIII como parte de una historia más amplia que va desde los orígenes de dichos pueblos hasta el presente.


 

    La obra, que forma parte de una creciente bibliografía sobre Manatí, es la más reciente aportación del autor a su ya rica e importante contribución a la historia sobre su pueblo natal. Desde un punto de vista estructural el trabajo se divide en un prólogo del autor; tres capítulos a saber: Notas sobre el desarrollo institucional/ hatos, estancias, poder y trabajo y la vida de la gente; sociedad, cultura, cotidianidad, un apéndice documental y finalmente fuentes y bibliografía. Más adelante habremos de referirnos con algún detalle a cada una de ellas.


 

    Salvador M. Padilla Escabí, presentó en el marco de una conferencia en San Germán un esclarecedor ensayo titulado "El poblamiento de Puerto Rico en el siglo XVIII" en el que ofrece un detallado esquema metodológico y conceptual para orientar los estudios sobre el tema. Hay una cita de dicho artículo que me parece oportuna como punto de partida a los comentarios que deseo compartir referentes al trabajo de Rosario Natal.


 

    "El tema del poblamiento y los asentamientos no solo es casi desconocido en la historiografía puertorriqueña, sino que tampoco ha recibido la atención que a nuestro juicio amerita. Solamente lo relacionado a las fechas de fundación de los pueblos ha recibido alguna consideración y esta, desgraciadamente adolece de serias fallas conceptuales y documentales".


 

    Mas adelante esboza una conceptualización del proceso del poblamiento     que divide en tres etapas a saber: primero, la ocupación, la colonización y explotación del territorio; segundo, el establecimiento o edificación de los asentamientos poblacionales y tercero, la creación o erección de jurisdicciones gubernativas locales, así como los patrones de asentamiento y de organización espacial que de ellos se derivan en cada período histórico.


 

    Los comentarios que mas adelante haré en torno a la obra están enmarcados en estas dos citas que he creído pertinente hacer de entrada.


 

    Por la naturaleza del tema conviene repasar cual ha sido la trayectoria de la historiografía puertorriqueña sobre los pueblos hasta el presente. El punto de partida obligado tiene que ser la obra de Antonio S. Pedreira Bibliografía Puertorriqueña 1493-1930, publicada en Madrid en 1932. A partir de la página 408 comienza la Historia Local en donde se registran obras de diferente extensión y profundidad. En ella aparecen trabajos sobre 39 pueblos mas no aparece ninguna obra o ensayo sobre Manatí. Las primeras referencias a Manatí apareen en la obra de Abbad y en la de Pedro Tomás de Córdova como bien señala Rosario Natal en el Capítulo tercero.


 

    Coll y Toste en la Reseña del estado social, económico e industrial de la Isla de Puerto Rico al tomar posesión de ella los Estados Unidos, 1899, dedica unas cuatro páginas a Manatí. Aparte de la información estadística que ofrece que incluye las cifras del censo de 1897 que refleja una población de 12,630 almas, Coll y Toste brinda información sobre la riqueza agrícola, pecuaria, urbana y minera, sobre industria y comercio y sobre los presupuestos municipales de los últimos diez años.


 

    Veamos que dice sobre Manatí.


 

"Este pueblo se fundó el año 1738 bajo la advocación de Nuestra Señora de la Candelaria de Manatí. Su nombre es de origen indo-antillano. En 1898, dependía de Arecibo en lo judicial, eclesiástico y militar. Su jurisdicción comprende los barrios de Río-arriba poniente, Río-arriba saliente, Bajura-afuera, Bajura-adentro, Tierras-nuevas poniente, Tierras-nuevas saliente y Coto.


 

    Prescindiendo de los ensayos y noticias, Pedreira registra cuatro libros dedicados a la historia de los pueblos. El libro más antiguo es el de Ramón Morell Campos El porvenir de Utuado de 245 págs, editado en Ponce en 1886 y del cual se hizo una edición facsímil en 2002.


 

    La segunda obra mas antigua es la de Eduardo Neuman Gandía, Verdadera y auténtica historia de la ciudad de Ponce, publicada en San Juan en 1913 y de la cual el Instituto de Cultura Puertorriqueña publicó una edición facsímil al cuidado del profesor Guillermo Baralt.


 

    La tercera obra fue Boceto histórico de El Pepino de Andrés Méndez Liceaga que se publicó en Mayagüez en 1925. Por último Historia de Yauco de Santiago Negroni Jr, publicada en Yauco en 1927.


 

    Todo parece indicar que en la década del '30 solo se registra la obra de José Limón de Arce (Edmundo Dantés) Arecibo Histórico de la cual se hizo una reimpresión. En las próximas dos décadas será Generoso Morales Muñoz quien adelantará el tema con la publicación de las historias de Dorado, Cataño, Guadiana, Gurabo y San Miguel de Hato Grande (San Lorenzo). Es también en este período, concretamente en 1948, que Adolfo de Hostos publica Ciudad Murada obra que aun hoy dia es referencia obligada para estudiar el desarrollo de San Juan Bautista, nuestra capital. El Instituto de Cultura Puertorriqueña publicó en los años setenta una nueva edición de dicha obra.


 

    A la historia de De Hostos le seguirá en 1959 la obra en dos volúmenes de Francisco M. Zeno, Historiador de la Capital, Historia de la Capital de Puerto Rico.


 

    Oscar L. Bunker habrá de publicar su Historia de Caguas (1975) en dos volúmenes obra que tiene la particularidad de estar basada en los Archivos Parroquiales y del Municipio de Caguas. Ramón Rivera Bermúdez producirá entre 1980 y 1992 los dos tomos de Historia de Coamo, La Villa Añeja. Ambos autores dedican importantes segmentos de sus obras a historiar el siglo XVIII.


 


 


 

    Entre 1985 y 1986, bajo la dirección de Enrique Lugo Silva, se desarrolla un interesante proyecto la colección Historia de los Pueblos. Se trata de más de cincuenta pequeñas obras, de calidad desigual, pero que en muchos de los casos representa un primer esfuerzo por recoger la historia de los pueblos de la Isla.


 

    Entre los años de 1960 hasta el 2003 han de publicarse una serie de historias de los pueblos como por ejemplo la Historia de Corozal (1966) de Antonio Rodríguez Fraíz; Guayama: Sus nombres e instituciones (1972) de Adolfo Porrata Doria; Apuntes para la historia de Humacao; de Salvador Abreu Vega; Vega Baja: su historia y su cultura (1987) una publicación del Municipio de Vega Baja; las Historias de Dorado y de Barceloneta de Marcelino J. Canino Salgado; Historia de la Vega Alta de Espinosa (1988) de Leonardo Santana Rabell; Yabucoa bajo la dominación española: Desde su fundación hasta el cambio de soberanía (1493-1898) de Pedro Vázquez Baez.


 

    Carmelo Rosario Natal y Fernando Picó son autores el primero de una excelente Historia de Villalba y otra de Ponce en su historia moderna y el segundo la de San Fernando de la Carolina: identidades y representaciones.


 

    Por razones obvias he omitido mencionar las obras relacionadas con la historia del pueblo de Manatí pues de ellas de encarga Carmelo en su trabajo que hoy presentamos.


 

Manatí en el siglo XVIII


 

    Cuando me enfrento por primera vez a un libro tengo por costumbre examinar antes que nada la bibliografía que le acompaña. Ese ejercicio me brinda una buena idea de la seriedad y profundidad de la obra.


 

    Lo primero con que nos confrontamos es el listado de documentos inéditos que utilizó el autor. En este caso provienen del Archivo General de Indias y del Archivo General de Puerto Rico. No hay duda que el autor recoge la documentación pertinente al tema.


 

    A ese primer renglón le sigue el de documentos impresos. Las Actas del Cabildo de San Juan Bautista de Puerto Rico de 1730 al 1798 figuran prominentemente. La Legislación municipal puertorriqueña del Siglo XVIII editada por Aida Caro no ponía faltar. Incluye dicha sección la Antología de lecturas de historia de Puerto Rico y las Crónicas de Puerto Rico de Eugenio Fernández Méndez. Como obra final está la edición de José J. Real Díaz, Catálogo de cartas y peticiones del Cabildo de San Juan Bautista de Puerto Rico en el Archivo General de Indias.


 

    La sección más numerosa es la de los libros, artículos, ensayos, tesis, ponencias. Sería engorroso detenernos a examinar cada una de las entradas que aparecen en dicha sección. Baste señalar que en mi criterio Carmelo ha reflejado cuanto trabajo podía contribuir a la solidez del trabajo.


 

El prólogo del autor


 

    En el breve espacio de siete páginas Carmelo nos provee una hoja de ruta indispensable para adentrarnos en el texto. Tenemos que leerlo con detenimiento para al final de la lectura del libro responder a la pregunta ¿Cómo cumplió el autor con los objetivos que se proponía alcanzar? A mi juicio la respuesta es que cumplió. Ustedes cuando la lean juzgarán mi evaluación.


 

    Pasemos de lleno a examinar los capítulos que componen la obra que son tres. El primero lleva por título "Notas sobre el desarrollo institucional". El segundo capítulo se titula "Hatos, estancias, poder y trabajo" y el capítulo tercero "La vida de la gente: sociedad, cultura, cotidianidad ". En términos de su extensión el primero y el tercero son los más extensos y el segundo el más breve de los tres.


 

    En el primer capítulo el enfoque, como tiene que ser, es uno de carácter institucional. A lo largo de sus paginas el autor va desarrollando la descripción de las instituciones locales: Tenientes a Guerra, Alcaldes de la Santa Hermandad, Milicias Urbanas y Disciplinadas. Con gran maestría va presentando el desarrollo de cada una de las instituciones mencionadas en el ambiente del incipiente pueblo. Al hacerlo cumple con lo expresado por Salvador Padilla en el ensayo que citáramos al comienzo. En la conceptualización del proceso de poblamiento establece las tres etapas a saber:


 


 

  1. la ocupación, la colonización y la explotación del territorio.
  2. el establecimiento o edificación de los asentamientos poblacionales
  3. la creación o erección de jurisdicciones gubernativas locales así como los patrones de asentamiento y de organización espacial que de ellos se deriban.


 

El último apartado del capítulo trata sobre la evolución parroquial. no es hasta que se constituye la parroquia que se completan los elementos indispensables para solicitar, en nuestro caso del Gobernador, la erección del pueblo.


 

El segundo capítulo tiene que ver con el desenvolvimiento económico del área. Es por ello que el autor va historiando la formación de una elite agropecuaria fundamento de la economía del pueblo. A lo largo de las páginas vemos como surgen los nombres de los núcleos familiares mas importantes. La identificación de los prohombres del pueblo y de las redes familiares también son objeto de atención. El autor brinda pistas que los genealogistas muy bien pueden explorar para sus estudios.


 

El segmento final del capítulo nos brinda un cuadro sobre la producción, el comercio y los oficios. En las Actas del Cabildo de San Juan para los años 1774-1777 hay una relación pormenorizada de la tierra y su uso. En Manatí había 73 de las 5,581 estancias, 4 de los 234 hatos. Como siembras estables se cultivaban en Manatí 81 cuerdas de caña, 78 de plátanos, 6,511 palos de café y 1,300 de algodón. En cuanto a la ganadería había 1,633 cabezas de ganado vacuno, 54 mular, 496 caballar y 1,150 menor.


 

La conclusión que deriba el autor de los datos incluidos en el informe que desglosa es que "Manatí ocupaba un lugar bastante bajo y modesto en el conjunto de la producción agropecuaria isleña hacia el último tercio del siglo XVIII…".


 

En la página 72 el autor cita la descripción de Manatí que aparece en la página 311 de la Historia de Abbad, la edición de Doce Calles (2002). En la obra Viaje a la América publicada en Caracas por el Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (1974) hay una descripción más amplia que vale la pena leer. Es obvio que la descripción contenida en el Diario es más extensa y da detalles que no recoge la Historia. A continuación recogemos la misma.


 

"Pueblo de Manatí


 

El veinticinco de noviembre me regresé al pueblo de Arecibo y el día siguiente al amanecer salimos para Manatí, marchando por praderías cubiertas de pastos y ganados. A legua y media encontramos un bosque que en el año 1778 estaba casi todo arrasado, poblado de estancias de ganados y algunas sementeras de arroz, maíz y tabaco. A las seis leguas llegamos al río de Manatí, que es de bastante caudal, su ribera dilatada y de tierras excelentes, aunque algo inmundas.


 

A poca distancia sobre el mismo río, a la falda de un collado, está el pueblo de San Matías de Manatí. Tiene cuatro hileras de casas en cuyo centro queda una espaciosa plaza. En medio de ésta está la iglesia, que es la mejor y más capaz de los pueblos de la isla. Tiene este pueblo cuatrocientos cuarenta y siete vecinos con tres mil noventa y seis almas, que habitan las vegas del río siguiendo su curso hacia su nacimiento.


 

A distancia de cuatro leguas tienen sus casas y haciendas una parte de este vecindario, en donde convendría una población para la comunicación interior de la isla y para cultivar las tierras que riega este río desde las montañas de Loquillo en donde nace. Algunos geógrafos suponen a Loquillo ciudad de esta isla, pero a la verdad en toda esta montaña ni en sus inmediaciones hay casa ni habitante alguno ni vestigio de que lo haya habido. Los más inmediatos son los vecinos del pueblo de Fajardo y Loysa y el que menos dista tres leguas de las faldas de Loquillo.


 

Todo el territorio de Manatí hacia el río y sus vertientes es muy bueno, aunque por la mayor parte lo emplean en la cría de ganados. No obstante, tienen buenas cosechas de arroz, maíz, algún café y tabaco y varios trapiches en que hacen melado y aguardiente. También tienen mucha abundancia de fréjoles, batatas, calabazas y otras legumbres que llevan diariamente a la ciudad y es su principal y casi único comercio.


 


 

En los dilatados montes que pertenecen a este pueblo hay mucha y buena madera no la benefician aunque les era muy fácil mediante el río, que es de bastante caudal para llevarlas. Verdad es que carecen de puerto y quizá ese corto obstáculo cohonesta su poca aplicación e industria. La parte del territorio que mira hacia la nueva población de la vega es arenoso, aunque está cubierto de bosque en el que mantienen porción de ganado de todas especies.


 

En este pueblo hay formada una Compañía de milicias de Infantería y pudiera haber otra de Caballería atendiendo al número de habitantes y los buenos caballos que se crían en estas vegas. Quizá la dispersión en que viven sus vecinos impedirá la formación de esta Compañía como en otros pueblos de la isla que por la misma razón no tienen milicias, cuyo aumento hasta el número de que es capaz su población sería de suma importancia como se hará ver a fin de la narración del viaje."

    

El tercer y último capítulo es a mi juicio el más acabado y rico en informaciones sobre la vida y costumbres de la gente y su cultura. Hace buen uso de la serie de censos del último cuarto del siglo XVIII. Quiero decirle a Carmelo que todos esos censos están en el Centro de Investigaciones Históricas. Hace unos años, bastantes, Aida Caro y yo comenzamos un trabajo sobre dichos censos. En una conversación que tuvo Aida con Salvador Padilla este le informó que en la Escuela de Planificación los habían entrado en una computadora para hacer análisis de los mismos y que pronto publicarían un trabajo. De más está decir que hasta ahí llegó nuestro esfuerzo y todas las notas y observaciones que habíamos hecho se depositaron en el Centro. El estudio prometido por Salvador hasta donde sé no se ha producido.


 

Una de las fortalezas de este capítulo es el uso que hace el autor de citas de obras del periodo como la descripción que hace O'Reilly en su Memoria, seguida de una de Abbad y otra de Ledrú y de la "Historia del pueblo de Puerto Rico desde sus orígenes hasta el siglo XVIII" (1968). Así como de la obra de Francisco Scarano: Puerto Rico: Cinco siglos de historia (1993). Con ellas el autor elabora la parte del capítulo que titula vivir en el campo (97-118).


 

El capítulo finaliza con la sección vivir en el pueblo que nos da la visión de la vida pueblerina en el Manatí de fines del siglo XVIII.


 

Es obvio que toda vez que el autor nos va dando sus valoraciones de los temas presentados a lo largo de la obra huelga una sección de conclusiones.


 

No satisfecho con todo lo aportado a lo largo del texto Carmelo nos regala con un interesante apéndice documental.


 

Después de esta larga y espero que no haya sido tediosa, exposición solo me resta decir que felicito sinceramente al autor por esta importante contribución que marca un hito en nuestra historiografía al ser la primera obra que aborda la historia de unos de nuestros pueblos fundados en el siglo XVIII. La obra es, sin duda, modelo a seguir por otros colegas que se aventuren a seguir el camino iniciado por Carmelo.


 

Muchas gracias.


 

Dr. Luis E. González Vales

Director, Academia Puertorriqueña de la Historia

Sábado, 28 de septiembre de 2013

martes, 10 de septiembre de 2013

PUBLICAN LIBRO SOBRE MANATÍ EN EL SIGLO XVIII

¿Qué pasó en el pueblo de Manatí después que se completó su largo proceso fundacional a comienzos de 1738? ¿Cuáles fueron algunos de los temas más importantes de su desarrollo municipal a lo largo del siglo? ¿Cómo era su población, su territorio, las maneras de vivir, trabajar, producir y responder a los retos para la supervivencia? Este libro trata sobre estos asuntos y otros relacionados, dentro de las limitaciones documentales y bibliográficas harto conocidas sobre el período. Se destaca la identificación de las figuras prominentes que dominaban el conjunto social con su poder económico, político y militar, y los apellidos específicos que recurrieron en ese sentido a lo largo de la centuria. Al mismo tiempo, se aporta información  nueva sobre la institución parroquial, sus reconstrucciones exitosas y, muy particularmente, la identificación de los principales párrocos y las múltiples tareas importantes que estos efectuaban en el sector urbano y en todo el partido. En la obra se aporta una relación documentada de los conflictos agropecuarios que conllevó la dinámica entre hateros y estancieros, con la eventual transición hacía la economía agrícola para la exportación que comenzó a arropar la colonia como resultado de las reformas ilustradas de la Corona española.

En el texto se destaca también el tipo de sociedad que generaba la mentalidad militar y la economía agropecuaria, y aparte de sus efectos en las elites del poder, se rescatan importantes facetas de la vida, el trabajo y las cotidianidades de las clases populares y menesterosas, en su diverso trajinar en las extensas y variadas geografías del pueblo. Se inserta un útil apéndice documental y una bibliografía muy pertinente y de relativamente reciente factura.

Los interesados en comprar el libro pueden comunicarse con el autor, Dr. Carmelo Rosario Natal, a su email, crosario@coqui.net, desde el cual se les darán las instrucciones sobre precio, forma de pago, direcciones y demás.

Carmelo Rosario Natal, Manatí en el siglo XVIII: economía, sociedad, vida cotidiana, San Juan, Producciones Históricas, 2013, 152 pp., ilus.