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sábado, 27 de octubre de 2012

HISTORIA, HISTORIADORES, LIBROS (5)


 

Presentación del libro de Giannina Delgado Caro, Luis Muñoz Marín y la palabra trashumante: biculturalidad, identidad y poesía, 1919-1924. En el auditorio de la Fundación Luis Muñoz Marín, 28 de octubre de 2010

Damas y caballeros:

Cuando a mediados de abril de este año leía con atención el libro que se bautiza esta noche, iba poblando sus bordes con las acostumbradas observaciones, notas y comentarios que nos son tan comunes a los lectores profesionales con algún acumen crítico. Del mismo modo, iba doblando ciertas páginas de una manera peculiar y muy personal con la cual identifico lo que me parecen ser los pasajes cruciales que recogen lo esencial y sustantivo del mensaje de los autores: en este caso, de la autora.

Me prometí que en algún momento escribiría una reseña justa, con la esperanza de que se contara entre otras que me parecía que el libro merecía y provocaría. Aunque todavía no había podido cumplir este cometido por el exceso de trabajo en otros asuntos, parece que se cumplió una predestinación. Por invitación espontánea de la autora y la concurrencia de las autoridades de esta institución, la coyuntura me ha puesto aquí.

El primer comentario que escribí en la misma página inicial fue: "Un libro importante". Lo es en primer lugar, por la trayectoria que a él conduce y la manera en que la autora recibe y adelanta el batón de los estudios sobre el tema de la juventud de Luis Muñoz Marín, que la precedieron. Tuve el privilegio de abrir los trabajos académicos sobre el tema con mi libro de 1976, La juventud de Luis Muñoz Marín: vida y pensamiento, 1898-1932, (1986) que es bastante conocido. Allí documenté su temprana y formativa juventud de inquietudes y creaciones polifacéticas: periodista, militante político, ensayista, crítico literario, publicista, tertuliante de alcurnia, aspirante a novelista, novio, amante, esposo y padre, prematuro soñador de redenciones humanas como conductor de los miserables de la tierra…y poeta. No era mi intención entonces analizar al poeta como tal, ni tenía la preparación técnica para hacerlo en detalle. Pero no fue nada difícil percatarme de que su poesía en español, en general, era una expresión evidente de aquella joven personalidad vibrante y multivalente que muy temprano expresaba sus inquietudes sociales. No pasé por alto algo de su poesía en inglés y sus influencias, pero es claro que no me moví hacia adelante como especialista, que no lo era, por esa ruta. Me concentré entonces en el poeta social, en el de los sueños de redención.

A mi trabajo le siguió el de la Dra. Amalia Lluch Vélez, Luis Muñoz Marín: poesía, periodismo y revolución, 1915-1930, (1999), quien, aprovechando con inteligencia y visión las numerosas pistas investigativas que se abrían en mi trabajo, nos dejó un libro importante, principalmente en lo atinente a la trayectoria periodístico/literaria/revolucionaria de Muñoz en los años que se estudian, así como las evoluciones de su pensamiento social hacia fines de la década de los años veinte. El énfasis de este libro se centra en los complejos movimientos y relaciones de Muñoz dirigidos a una posible (y frustrada) insurrección contra la dictadura de Juan Vicente Gómez en Venezuela. En cuanto a la poesía, que es el asunto del libro de esta noche, el énfasis es similar al que planteo en mi obra inicial: la poesía de Muñoz era "la expresión de su evolución ideológica" y representaba "una de las primeras manifestaciones de la poesía social en el conjunto todo de la lírica puertorriqueña".

Una tercera obra que precede al batón que recibe y adelanta la Doctora Delgado Caro en su pesquisa del poeta, las corrientes que lo moldean y los medios y atmósferas culturales concomitantes, lo será el grueso volumen en el que el Dr. Marcelino Canino Salgado compila, estudia y analiza el corpus fundamental de la trayectoria literaria de Muñoz: La obra literaria de Luis Muñoz Marín: poesía y prosa, 1915-1968 (1999) El autor incluye un extenso y abarcador estudio preliminar con la compilación, en el que pone su énfasis en la obra en prosa multifacética de Muñoz, destacando de él, en tanto poeta, la nota ya estipulada en el sentido del predominio de la preocupación social en la poesía del joven Muñoz de la década de los años veinte. Canino, no obstante, hace un breve comentario en torno a la poesía en inglés de Muñoz: le parece que, aunque menos extensa que la producción en castellano, es "más intensa", con "logros más felices" y de "un don de síntesis sorprendente". (p. 117)

De modo que tanto el Dr. Canino como quien les habla habíamos intuido en nuestras breves incursiones en la poesía en inglés de Muñoz, algunos valores que quedaban por estudiarse con más investigación y acercamientos contextuales amplios y apropiados. Es en este contexto; a saber, la necesidad de abordar la obra poética del joven Muñoz de una manera integral – su poesía en ambos idiomas – y en el ambiente cultural complejo de las corrientes literarias y culturales más impactantes de comienzos del siglo XX en los Estados Unidos, particularmente en Nueva York, en el que la Dra. Delgado Caro se aprestó para hacer su muy valioso y novedoso aporte a los estudios mumarinos. Adelantaría su pesquisa con mucha lectura, paciencia investigativa, reflexión madurada, análisis eruditos y contextualizaciones iluminadoras.

Con este trasfondo bibliográfico según lo he resumido, veamos cuáles son, a mi juicio, los principales planteamientos y logros de la Dra. Delgado Caro, quien, por cierto, se nos revela como una excelente escritora. El punto de partida es explícito y preciso. Observen los énfasis que se ponen en el libro: el elemento angloamericano en su obra poética y la contextualización del período cultural concreto en el que se desenvolvió el joven Muñoz y del cual fue partícipe activo ademas de testigo y crítico literario agudo. Es por estos carriles que el lector interesado en ampliar su perspectiva sobre aquel Muñoz, debe transitar para justipreciar este sobresaliente estudio.

Otro carril que se subraya es el concepto reiterado de la biculturalidad, asociado a la compleja vida de aquel joven de la década de los años veinte del siglo pasado, especialmente en Nueva York. No hay duda de que el joven vivió plena y constantemente su biculturalidad. Debido a los avatares y movimientos de su familia, los años que siguieron a la muerte de su padre lo instalaban a menudo en Nueva York. Posteriormente, Muñoz recordaba que aquella biculturalidad (principalmente lingüística, añado yo) la vivió de una manera natural y espontánea.. Una biculturalidad vivida existencialmente porque allí estaba, en la atmósfera apropiada predominante, expresada en una poesía en inglés, intimista, a la usanza de muchos coetáneos. Pero cuidado: vivir existencial y poéticamente en la biculturalidad entonces, no significó para el joven Muñoz ingresar a una identidad cultural y sicológica dual, y mucho menos asimilada. Sobre este crucial asunto la autora y quien escribe estamos acordes. Muñoz no se identificó anímicamente y de forma definitiva con el ethos estadounidense. Añado yo, que por el contrario, aún dentro de aquella euforia literaria inicial, bicultural, lingüística, el joven Muñoz fue un severo crítico de los mores y la cultura de los estadounidenses. La autora señala claramente que el joven no experimentó "un sentido de total pertenencia anímica a los Estados Unidos". No llega a despuertorriqueñizarse. Yo he afirmado antes esto de una manera contundente, siguiendo a una de las personas que más a fondo lo conoció: el internacionalmente famoso Roger Nash Baldwin, quien en 1975 me afirmo categóricamente, "he never became americanized".

Aún así, es pertinente el señalamiento de la autora en el sentido de que consciente o inconscientemente, adopta el inglés "como vehículo para la expresión poética más íntima de toda su obra" y que sería "en ese idioma en el que se despediría de la etapa de escritura poética y literaria de su vida." Yo afirmo que el escribir su poesía intimista en inglés fue algo espontáneo y natural que emergió en medio de la atmósfera cultural y literaria en que se movía. El modernismo cultural y poético al que se adhería en aquel momento específico requería el idioma que dominaba, que le permitía tener acceso a los círculos importantes y tal vez, a la fama literaria a la que aspiró desde muy temprano. El muchacho dominaba su idioma vernáculo, con el cual mantenía una relación visceral, literaria y periodística con su patria isleña y también dominaba el idioma del oficio literario en el que estuvo inmerso en el momento preciso. ¿Acaso no le pasaba lo mismo a otros latinos jóvenes talentosos como él, allí mismo? ¿Hasta qué punto se puede comparar la experiencia del joven Muñoz de entonces con las del biculturalismo sociológico y literario de algunas generaciones de puertorriqueños en el Nueva York de estas últimas décadas?

Decía que otro valor a destacar de este libro lo es el de su imponente contextualización. La capacidad para reconstruir con detalle y documentación bibliográfica y literaria amplia la atmósfera cultural de la década en cuestión, ha sido lo que más me ha impactado como lector atento de esta obra. Aquella modernidad cultural, se indica, atacaba el conservadorismo, luchaba por la justicia social y apreciaba "la dicotomía y la dualidad como componentes de las complejidades de la realidad humana y como elemento de juicio y análisis".

En los capítulos 2 y 3 del libro se desarrollan y revisan con maestría los sueños revolucionarios, el germen del amor y la poesía social del joven Muñoz. Sin necesidad de entrar en detalles en esta ocasión, señalo que la autora no solamente navega por territorio desbrozado previamente, sino que va más allá de lo conocido, ampliándolo, y aporta facetas desconocidas e iluminadoras. Pienso que en el futuro podría incorporarse en este contexto lo que escriben en sus memorias publicadas tres revolucionarios sociales amigos y colegas de Muñoz en Nueva York: Bernardo Vega y los hermanos Jesús y Joaquín Colón.

Una contribución notable en esta sección del libro consiste en la articulación del mundo de las amistades y contactos literarios de Muñoz en el Greenwich Village, donde se congregaba "todo el vanguardismo literario, político, artístico y social". Hay que destacar la diversidad de fuentes bibliográficas y testimoniales con las que la autora recrea el ambiente del famoso Village. Aquí, la autora revisa y amplía significativamente lo poco que sabíamos, más allá de las breves menciones y generalizaciones con que nos conformábamos. Emerge de este nuevo cuadro la pareja Muñoz/Lee como dos estrellas jóvenes, reconocidamente brillantes e interesantes, según la apreciación de otras luminarias literarias mayores y de mucho más veteranía, rutilancia y prestigio.

Para terminar este breve esbozo que apenas le hace justicia a un trabajo largo y novedoso, me refiero a lo que parece que se intenta destacar del aspecto menos conocido de la poesía mumarina; a saber, los poemas en inglés, según analizados en el capítulo 5. La famosa carta de Muñoz de 1922, que descubrí en sus archivos en 1973, en la que el joven revela su desdogmatización del marxismo crudo que lo guiaba previamente, le induce entonces a ver la vida en términos de los seres humanos de carne y hueso en vez de los grupos y masas de ellos, como dice. Consecuencia: "La felicidad me parece más digna de ser luchada en sus delicadas y múltiples formas individuales que en su forma de justicia al por mayor." Desde esta premisa se monta el universo poético de Nuñoz en inglés, el que no por breve, deja de ser de calidad. Se señala en este libro que la mayor parte de estos poemas estan dedicados al tema amoroso, casi todos a su amada. Yo escribí en 1976 que eran versos breves, ligeros, de suave emoción romántica. La Doctora Delgado Caro también apunta la brevedad, pero añade profundidad a su análisis al subrayar el elemento de la concentración de la imagen mediante "la economía de palabras", con lo que logra comunicar sentimientos de fina intimidad lírica y de imaginería muy sugestiva.

Les invito a esta deliciosa aventura de descubrimiento del Muñoz joven, en la que abundan los nombres, fechas y lugares pertinentes. Es que mientras más se estudia a Luis Muñoz Marín, más nos sacude con sus riquezas casi ignotas y sus complejidas poco entendidas y demasiado a menudo vapuleadas por el contexto político que posteriormente relegó al poeta.

Muchas gracias


 


 

lunes, 22 de octubre de 2012

Historia, historiadores, libros (4)

SOBRE LA LUCHA LIBERTARIA DE LA ESCLAVA AGRIPINA DE PONCE (Sinopsis)


 

El Dr. Carmelo Rosario Natal ha presentado al público su conferencia "¡Soy libre! El grito de Agripina, la esclava rebelde de Ponce", en varias ocasiones. Se trata del producto de sus investigaciones documentales en el Archivo Histórico Municipal de Ponce y en otras fuentes. El trabajo será publicado próximamente como parte de un libro de ensayos titulado "Mujeres luchadoras".

En este escrito el investigador va informando al lector el procedimiento que siguió en su búsqueda de los pormenores del caso, único hasta la fecha en la historiografía puertorriqueña, de la esclava ponceña Juana Agripina, quien libró una extraordinaria batalla personal por obtener su libertad, a mediados de la década de los años sesenta del siglo XIX. La esclava reclamaba a través del Síndico Procurador de Esclavos de la villa que era libre porque se le había expedido en un momento determinado una carta de libertad y porque habiendo estado con su ama en países donde no existía la esclavitud, ella era libre, según estipulaba la ley. El expediente específico del caso de Juana Agripina contiene mucha información, pero también tiene muchas lagunas, contradicciones y preguntas que no se contestan.

Lo novedoso del procedimiento del Dr. Rosario Natal consiste en que, además de repasar y releer muchas veces dicho expediente, examinó cuidadosamente numerosos documentos adicionales para complementar en lo posible la carpeta de Agripina en sí. Estos fueron censos de población, censos de esclavos en la villa, censos de esclavos en cada barrio y el Registro General de Esclavos de 1872. Complementan el ensayo referencias documentales a las leyes y reglamentos de esclavos de la época y el uso cuidadoso de lo mejor de la bibliografía disponible.

Agripina pierde el caso al nivel jurídico. Le declaran sin lugar sus planteamientos. No obstante, la documentación que conduce a estos resultados revela una personalidad luchadora, persistente y de mucho arrojo. Grita a los cuatro vientos que es libre, se fuga varias veces, vuelva a proclamar que es libre y hasta camina veintidos kilómetros desde Guayanilla hasta Ponce cargando, escondidas bajo su ropa, las cadenas con que la habían castigado por sus atrevimientos. Va a tener a la alcaldía, donde reitera iracunda que es libre, y hasta profiere insultos delante de la gente a sus amos esclavistas que ya no saben qué hacer con ella. Se trata de parte de la historia real y vívida de sus luchas, detrás de la estructura legal que la había derrotado rápidamente.

El resto del esfuerzo del Dr. Rosario Natal se emplea en intentos por localizar a Agripina documentalmente hacia la víspera de la abolición, después de sus vehementes luchas fallidas de los años sesenta. No aparece explícitamente por su nombre en los muchos censos consultados de los años setenta, pero el autor somete una hipótesis plausible en torno a su posible paradero.

¿Qué fue, en última instancia, de Agripina durante y después del momento de la abolición? No lo sabemos con certeza. El final de esta historia es uno abierto, y deja tanto retos investigativos nuevos como tentaciones para la creación literaria. Pero la búsqueda del rastro de Agripina, entre lo que se ha encontrado, y pese a lo que falta por encontrar, le ha provisto al investigador los elementos básicos para entender mejor este capítulo importante con el que habría que contar cuando se escriba la historia general de las luchas de la mujer puertorriqueña por su libertad.